viernes 28 noviembre 2014 Nuestra América Contenidos Latinoamericanos

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Anlisis

La unidad en la diversidad cultural

La diversidad cultural ha marchado pareja con los mismos orgenes de la humanidad. Tanto es as que existen varios centros de desarrollo autnomo de los primeros grupos que poblaron este planeta.

El respeto y la justa valoracin de la multiplicidad en que se manifiestan los distintos pueblos constituyen asideros ineludibles para una convivencia sin prejuicios, exclusin y segregacin por raza, cultura o credo. Este sigue siendo uno de los desafos pendientes en los ltimos dos milenios de historia.

 

Para fomentar el dilogo, la tolerancia y el intercambio en el mundo, Naciones Unidas instituy el Da Mundial de la Diversidad Cultural, que se celebr por primera vez el 21 de mayo de 2003, en un reconocimiento a la mayor riqueza que puede mostrar la especie humana desde su creacin.

 

Esta jornada nos alienta a conocer y apreciar mejor todo lo que debemos a las dems culturas, a tomar la medida de la diversidad de sus contribuciones, su unicidad, complementariedad y su solidaridad, seala un mensaje del Director General del Fondo de Naciones Unidas para la Educacin y la Cultura (UNESCO), Koichiro Matsuura, difundido este ao en vspera de la celebracin.

 

“La diversidad cultural es un derecho humano fundamental: luchar por fomentarla es luchar contra el fundamentalismo y los estereotipos culturales. Este justo combate no debe desvirtuarse nunca”, subraya la nota.

 

En medio de un proceso acelerado de homogeneizacin con el embate de la globalizacin neoliberal “postmoderna” y el rebrote de nuevas formas de racismo, la UNESCO llama asimismo a respetar la diversidad, a “contemplar nuestras propias culturas con mirada crtica y que tengamos humildad de no situar la nuestra por encima de las dems”.

 

Cientos de pueblos, tribus y grupos tnicos expresan su singularidad en una gama de lenguas, prcticas culturales cotidianas, imaginario, arte, msica, religin, y comidas. Todas, formas legtimas de saberes y maneras de gustar e interpretar la realidad, los cuales representan atributos inherentes e inseparables de la sociedad.

 

La diversidad cultural es para el gnero humano una necesidad vital en tanto fuente que mueve el desarrollo hacia nuevos estadios superiores de creatividad y conocimiento acumulado por la humanidad.

 

Numerosos son los Estados-Nacin que conforman un conglomerado multinacional a partir de la presencia de varios pueblos, aparentemente diferentes en costumbres, pero con un origen y destino histrico comn. Tales ejemplos abundan en Amrica Latina, Africa, Europa y Asia.

Sin embargo, a pesar de siglos de convivencia e intercambio cultural entre varias generaciones, los conflictos nacionales por la “cuestin tnica” (o racial, en otros casos) no cesan; por el contrario se agudizan exacerbndose el racismo, nacionalismo, etnocentrismo y chovinismo en las formas contemporneas.

 

La experiencia ms prxima es la que vive la humanidad despus del fatdico 11 de septiembre de 2001, tras lo cual el mundo rabe y musulmn estn en la punta de lanza de los ataques de Occidente, en una especie de cruzada contra los impuros e ilegtimos hijos de Dos.

 

Los maleficios del Conde de Gobenau, padre del racismo doctrinal del siglo XIX, hacia las llamadas razas inferiores son historia pasada; la nueva ideologa racista sustenta ahora sus garras en las diferencias culturales, algo as como: “nosotros, versus ellos”.

 

El derecho a la otredad (al otro “yo”) se ve menoscabado con la implacable hegemona de la cultura de dominacin. Tales expresiones han encontrado espacio con distintos niveles de desarrollo en diferentes partes del orbe.

En Francia, por ejemplo, las instituciones educacionales han establecido ciertas prohibiciones para evitar que estudiantes de otras nacionalidades porten determinados atributos culturales, que denoten especificidad tnica o religiosa (crucifijos, el shador musulmn o la kofia; turbantes, etc…).

 

Los pueblos indgenas de Latinoamrica tampoco escapan de la mirada exclusivista y de estereotipos que le atribuyen un rango inferior a esas culturas, cimiento sobre el que se levantan las actuales naciones del continente.

 

Peor an, es que el odio y la intolerancia a veces desembocan en horrendos crmenes, genocidios y violaciones de los ms elementales derechos a existir y ser diferentes.

 

El derecho a la vida y el respeto a la dignidad de la persona, principios ticos refrendados en la Carta de Naciones Unidas y recogidos en las constituciones de los Estados firmantes pasan tambin por la proteccin de la diversidad cultural como imperativo del milenio que recin comenz.

 

La humanidad avanzar a un desarrollo cualitativamente superior slo si se afirman las identidades nacionales con sentido incluyente, de reconocimiento a las diferencias y asumiendo el multiculturalismo como el mayor tesoro de la experiencia humana.

Última modificación: 28 de mayo de 2004 a las 02:41
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